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¿DEBEN LOS PADRES SER AMIGOS DE SUS HIJOS?

En este viaje por la vida, manejamos todo bastante bien hasta que llegamos al matrimonio y llegan los hijos. Puede parecer un pensamiento muy pesimista, pero la realidad es que en la escuela o la universidad no nos enseñan cómo funciona el matrimonio ni nos enseñan cómo ser padres. No hay una educación oficial o respetada con certificados y calificaciones para estos dos roles tan importantes en la vida. Esto es una verdadera pena, y espero que en esta nueva era de tecnología, se logre instituir esta educación que tanto hace falta. De todas maneras, hoy quiero enfatizar no en el matrimonio (este tema lo dejaremos para un próximo artículo), sino en mis ideas sobre el tema de los padres que son, o quieren ser, amigos de sus hijos.

Escuché a muchas parejas con hijos decir que eran buenos amigos de sus hijos y que estaban orgullosos de ello. Sin duda, ser amigo de los hijos parece una idea genial, pero los resultados normalmente son devastadores para los niños y jóvenes. Aclaro que escribo “hijos” refiriéndome al plural que incluye al género femenino.

No es saludable cambiar el rol de padre por el de amigo. Debe estar claro en nuestras vidas que estas personas que traemos a esta tierra son nuestros hijos y nosotros sus padres; no traemos un amigo o un compañero. Nosotros siempre seremos sus padres y ellos siempre serán nuestros hijos. Si cambiamos nuestro rol de padres por el de amigos, estamos desvirtuando la relación padre-hijo, una relación sumamente importante para el bienestar de los hijos.

Este cambio al rol de amigo u otro rol también ocurre cuando en la casa falta un padre y uno de los hijos ocupa ese espacio, o vacante, y toma un rol que no le corresponde. Esto afecta la vida futura, tanto de quien tomó ese rol, como la de los hermanos o hermanas que vieron al hermano como papa o a la hermana como mama. Pero no queda ahí; esto también afecta a la madre o al padre.

Los hijos, solo tienen dos padres y lo que más necesitan los hijos es padres, no amigos. Amigos tienen muchos y los tendrán siempre en sus vidas. Pero por naturaleza, los niños tienen solamente dos padres, en el mejor de los casos y muy a menudo sólo uno vivo o presente.

Ahora bien, sabemos que un niño siempre tiene dos padres genéticos, pero la realidad de la vida hace que no siempre sean esas personas las que fungen el rol de padres. Al fin de cuentas, padre es la persona que cumple el rol de padre o funge como tal. Ya queda claro que los hijos no deben asumir este rol. Eso si, el nuevo esposo o la nueva esposa, pueden asumir el rol de padre. En este caso, se deben aplicar los mismos principios y obtendrán excelentes resultados.

Como dije al principio, educar a los niños no es una tarea fácil, especialmente cuando no tuviste una escuela donde aprender esto y nunca te entrenaron específicamente para ser padre. Realmente debemos reclamar esto a las escuelas y a los centros educativos – clases para ser padres. Estas clases deberían incluir: responsabilidad, dirección, liderazgo, desarrollo personal, valores, etc. Y es mas, pienso que, si para manejar un carro hay que obtener una licencia, cuanto mas importante seria exigir una licencia para poder tener o criar hijos. Un hijo es una vida que está en tus manos, y esta vida la puedes encaminar hacia la destrucción o hacia la realización. Es mas, la vida de un hijo es una que a su vez afecta de manera directa a muchas otras, como la de sus parejas, sus hijos (tus nietos) y otros a su alrededor. En muchos sentidos, la crianza de un hijo es más peligrosa que manejar un carro o un avión, donde el requisito son clases de teoría y muchas horas de vuelo con un instructor certificado. Es una pena que aun en este siglo, y con todos los avances tecnológicos y de educación, aun sigamos llegando a ejercer el importante rol de padres sin ningún conocimiento bien fundamentado. ¿Cuántos padres llegaron a ser padres solo porque la muchacha quedó embarazada? Esa muestra de irresponsabilidad debería ser suficiente para que los padres tengan que, inmediatamente, tomar cursos intensivos de paternidad. Deberían ser monitoreados de manera que esa irresponsabilidad no la lleven a la crianza de los hijos. Pero la irresponsabilidad no es solo cuando cometiste un error y nació un bebé, es también cuando, por cualquier razón, casado o no, traes un ser humano a este mundo, sin saber cual es la demanda y sin haberte preparado para ello. Déjame decirte que tan solo haber recibido el ejemplo de tus padres, definitivamente no es suficiente.

Gracias a la evolución en el mundo, al Internet y a la mejor educación que estamos recibiendo, los jóvenes son más conscientes del compromiso del matrimonio y de la responsabilidad de criar hijos. Sin embargo, queda un largo camino hasta que entendamos que los niños necesitan que sus padres ejerzan el rol de padres y no el de amigos. Tenemos que llegar a la raíz del problema para entender por qué nuestros hijos nos necesitan como padres y no amigos. Entendamos cual es el papel que juegan los padres en la vida de los niños.

La Autoridad

El papel de un padre o una madre se basa en la autoridad. Existe una autoridad implícita en los padres que debe ser entendida por los hijos desde muy pequeños. Es ésta autoridad la que ellos respetan y de la cual reciben orientación, consejo, dirección, entrenamiento, amor, ejemplo, confianza, seguridad, etc. Esta autoridad es para siempre; no importa la edad de tu hijo, siempre está ahí y muchas veces aun después de que los padres ya no están con ellos. Hay muchos estudios que han comprobado que la figura de autoridad de un padre es excelente para el desarrollo de los hijos y que es uno de los mejores indicadores para el éxito de las personas a la larga.

¿Cómo logramos que ellos aprendan, conozcan y se sujeten a esta autoridad?

Este es el principio más importante. Los padres están aquí para servir a sus hijos, no para servirse de ellos. No están para que los hijos hagan lo que a los padres les gusta o quieren. Muchas veces queremos manejar a nuestros hijos como si fuesen soldados bajo nuestro mando. Intentamos ejercer a la fuerza esta autoridad, pero sin ningún acto ni actitud de servicio. Este trabajo de servicio es lo más importante que un padre debe hacer por un hijo. Este servicio es lo que mantiene la autoridad a través de los años. Este es el respeto que los niños tendrán hasta el día de su muerte y aun después. Este corazón y actitud de servicio son los que harán que tu hijo te escuche; esto hará que tu consejo sea importante para ellos. Un padre que no sirve a sus hijos, no tendrá autoridad, no tendrá cabida en ningún tema y será rechazado por sus hijos.

Servirlos no es someterse a ellos o perder autoridad, muy a la inversa, es darles un buen ejemplo de valores y es la manera en que ellos sienten y ven el apoyo que tu les das para que ellos puedan lograr sus sueños. El momento que tu piensas en traer una hija o hijo a este mundo debes pensar en que llega la hora de servir al 100% a un ser humano que está en tus manos. Esta es la única forma en que este precioso ser será todo lo que tú lograste y estas logrando, aprendiste y estas aprendiendo, mas todo el potencial que tiene para llegar más lejos y hacer de este mundo uno mejor.

Aparte de servir, debes tener cuidado con no envejecer. No puedes envejecer; debes mantenerte vigente y joven hasta el día de tu muerte. No puedes envejecer en tu mentalidad; no puedes sentarte en una posición cómoda y conformarte con tus paradigmas como si fueran ciertos para esta nueva era en la que viven nuestros hijos. No puedes endurecer, estar rígido y terminar no siendo flexible. La adaptación y el cambio a las nuevas formas debe ser tu vida diaria. No puedes pensar que ellos tienen que cambiar a tu manera de hacer las cosas, a tu forma antigua. No puedes exigir nada si tu no cambias, estas vigente en estos tiempos, los conoces y los vives. Debes estar ahí con tus hijos en todo momento sin envejecer, sin estar obsoleto. Puedes leer más sobre este tema en otro artículo que escribí llamado “La Brecha Generacional”. Si has envejecido no puedes servir. Si quieres que tus hijos te escuchen, será a la fuerza, será por orgullo, por terquedad. Este es el momento en que ellos se mudan lejos de ti. Este es el momento en que saben que ya no tienes autoridad y no te van a escuchar.

Muchas parejas que tienen hijos, ven este camino como muy difícil y por eso probablemente deciden ser amigos de sus hijos, una relación demasiado permisiva de los padres.

¿Qué rol juegan los amigos?

Las amistades en general son relaciones de igual nivel jerárquico y que mantienen una apertura, intimidad y comunicación igual en ambos sentidos. Tener amigos es muy saludable y todo niño debería gozar de tener muchos. Sin embargo, es bueno entender que, en su mayoría, los amigos también socapan los desbandes o malas actitudes el uno del otro. Ellos no están enfocados en respetar los valores, o velar por el futuro de tu hijo. Al fin de cuentas, los amigos no tienen ninguna responsabilidad sobre el otro y, en muchos casos, están más orientados a disfrutar el momento presente al máximo. Ahora, al decir que no debes ponerte en el rol de “amigo”, no significa que vayas a portarte autoritario o frío con los hijos. Más bien todo lo contrario, nuestra actitud debe ser una que los lleva a confiar en nosotros y sentir que pueden abrirse y compartir desde lo más banal hasta lo más serio, preocupante o intimo. Sin embargo, es muy importante entender que, a diferencia de la relación con un amigo, la relación padre-hijo es una calle que va en un solo sentido. Los hijos pueden contarte todo y confiar en ti de manera 100% abierta, pero los padres no pueden hablar sobre cualquier tema o volver a un niño el “confidente” de uno. Hay muchas cosas que un padre deberá reservar para sí mismo o compartir con los hijos a la edad apropiada y cuando tengan un nivel de madurez como para asimilarlo. Esto lo hacemos para cuidar a los hijos tanto mental como físicamente. Hay cosas, incluso, que no están sujetas a ser contadas a cierta edad, sino que son cosas que un padre deberá mantener privadas y hablarlas con la gente de su edad, o en algunos casos, con terapeutas o psicólogos.

Cuando te haces amigo de tus hijos y haces todo como un amigo, entras en conversaciones superficiales y pasas tiempo sin intimidad, sin valor. Dejas que te trate como a un amigo, llamándote y diciéndote todo lo que quiera sin respeto. Te desafían hacer cosas inapropiadas tal como lo hacen con sus otros amigos. Se burlan de tus consejos y tu guía. Cualquier momento, al considerarte su amigo, podrán tener actitudes irrespetuosas hasta entrar en lo físico poco a poco, tal vez empezando con una palmada en la nuca a modo de llamar tu atención, o muchas otras cosas que son comunes entre amigos. Harán cosas estúpidas y esperarán que las apruebes. Los amigos a menudo están tratando de hacerte romper las reglas y pisotear los valores. No ven límites en lo que pueden hacer. Incluso los buenos amigos tienen una relación relajada; hacen cosas estúpidas y cometen grandes errores que los alcanzarán en el futuro y aun podrían destruirlos.

Los buenos amigos pueden estar preocupados por el bienestar del hijo, pero un buen padre trabaja no solo por la felicidad y la salud del niño en el presente, sino que se preocupan por el futuro. Un buen padre quiere que su hijo disfrute el presente, pero también que tenga un futuro brillante y exitoso.

Por todo esto, es bueno entender que solo tu puedes ejercer el rol de padre sobre tu hijo o hijos, y ellos necesitan a sus padres más aún que a los amigos y necesitan tener esa roca sólida para poder construir su forma de pensar, sus ideas, sus goles y sus vidas en general. La relación puede, y debe, ser una de mucho cariño, paciencia, tacto y entendimiento, para que el niño o joven pueda desarrollarse de la mejor manera mental y emocional. El ser amigable y divertido no significa que tienes que ser exactamente un amigo, ellos te necesitan más como padre.

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